Sabemos lo que comemos?

La reportera Clara Sánchez-Castro destapa la verdad sobre los tratamientos llevados a cabo con los cinco productos más habituales en la mesa:pan, cerdo, tomate, leche y huevos.

Cerdo, leche, pan, huevos, tomates... cada proceso es distinto y no solemos preguntarnos si realmente sabemos lo que comemos.

La respuesta es clara: definitivamente no sabemos lo que comemos. Lo dicen todos los expertos que hemos consultado y lo hemos podido comprobar a pie de grandes superficies, mercados y restaurantes.

Clara Sánchez-Castro, reportera de REC, seguirá milimétricamente desde el proceso de elaboración del producto hasta que llega a nuestras manos. Para ello, ha hecho la lista de la compra: seguirá la cadena de los cinco alimentos que más consumimos (cerdo, leche, pan, tomate y huevos).

REC ha ido a las regiones con más producción a hablar con los ganaderos y agricultores, a preguntar cómo hacen su trabajo pero también a escuchar sus críticas hacia los consumidores. Hemos visitado a las empresas líderes del sector para comprobar de primera mano cómo se elaboran los alimentos. Pero también hemos hablado con expertos en nutrición y con la Agencia de Seguridad Alimentaria (AESAN) y su mensaje no es muy optimista: estamos abandonando masivamente la dieta mediterránea, nuestros niños y jóvenes son los más obesos de Europa, el gasto en sanidad se va a disparar en unos años y, lo más importante, si no cambiamos nuestros hábitos alimentarios podemos vivir hasta 10 años menos. La prueba fehaciente de que no sabemos lo que comemos es que estamos invirtiendo la pirámide de los alimentos.






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NUESTRO PAN DE CADA DÍA

"Nuestro pan de cada día" refleja el día a día de todo el proceso de industrialización y mecanización a la que ha sido sometida la ganadería y la agricultura en un país desarrollado. Al ritmo de las cintas transportadoras y las inmensas máquinas, la película nos muestra diferentes lugares de Europa en los que se producen alimentos. Lugares monumentalmente grandes, paisajes surrealistas y sonidos extraños. Un frío entorno industrial que deja poco espacio al individualismo. Sin comentarios ni entrevistas explicativas, la película se despliega en la pantalla como un sueño molesto: una mirada fija insistente, acompañada por el ruidoso respirar de las máquinas hidráulicas.